abril 30

No consintamos que nos roben también“El Mes de Abril”

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Puede parecer mentira. Incluso, tal vez hasta insólito. 

Pero si nos detenemos siquiera un instante a contemplar qué periodos son los más propensos a registrar actividad política, incluso revolucionaria, comprobaremos sin el menor género de dudas que el mes de abril encabeza sin duda la potencial lista que en pos de contener tan importantes eventos, podamos llegar a construir.

La verdad es que, si lo pensamos con detenimiento, tal hecho no solo no ha de ser sorprendente, sino que a medida que lo reflexionamos, mayor es el número de procederes que no por estar ligado a la actividad humana (la cual como todos sabemos se ha desvinculado de limitaciones naturales como pueden ser los instintos y las frecuencias de conducta a los mismos asociados)

No es por ello menos cierto que se halla más propensa a llevar a cabo ciertos menesteres en ciertos momentos.

De parecida manera a como el ciclo natural vinculado a las estaciones vincula así mismo  al Hombre a la propia tierra, obligándolo a asumir ciertos preceptos ya sea en forma de periplos, o de procederes; no hace falta ser tan diametral para encontrar otros aspectos cuyo vínculo es más cultural.

Así, puestos a desarrollar trabajo de campo en materia social y demográfico, resulta de obligado cumplimiento resaltar cómo el pico de natalidad que hasta bien superados los cincuenta se daba en España y que ponía en aviso a las matronas de las maternidades de todo el territorio nacional era fácilmente predecible, usando para ello los dedos de ambas manos, pues para predecirlo bastaba con contar los nueve meses que habrían de transcurrir una vez finalizado el periodo de Cuaresma.

No hace falta ser tan pragmático, o tal vez sí, ¡quién puede llegar a saberlo! En todo caso, si bien El Refranero Castellano, tantas veces expresión del Saber castellano afirma que “Altas o bajas, en abril pascuas”; no es menos cierto que otras ocasiones han sido si se prefiere más brillantes a la hora de poner de manifiesto el papel que siquiera a título de contexto ha jugado el mes de abril en la conformación, desarrollo o percepción de los que acabaron por erigirse en fundamentales momentos de la Historia Política del Mundo.

4 de abril de 1917. Palacio de Táuride. A su regreso del exilio suizo el todavía solo líder bolchevique Vladímir Ilich Uliánov (Leninrecién llegado de la capital (Petrogrado), es reclamado por la masa para que pronuncie el que podría ser un discurso improvisado.

Sin embargo, para nadie que por aquel entonces conociera a Lenin, y para la mayoría de los que a partir de ese momento le incluyan ya en el papel que de cara a la Historia habrá de jugar, la mera posibilidad de que Lenin improvise algo tiene el menor sentido.

Más al contrario, el discurso servirá para que nuestro protagonista vierta sobre el mundo lo que él mismo determina como Las Veinte Tesis del Mundo a saber, un conjunto de preceptos, normas y por supuesto directrices de comportamiento llamadas en principio a continuar la que fuera Revolución de Febrero pero que, en realidad, persiguen la superación no ya solo del Gobierno Provisional que sí más bien del compendio de disposiciones transitorias que según los bolcheviques no vienen sino a poner de manifiesto la debilidad de un régimen traidor toda vez que no es capaz de proporcionar al Pueblo las consecuciones que en materia de bienestar y libertad éste le exigió en el momento en el que facultó el derrocamiento de la Dinastía Romanov y sus más de trescientos años de gobierno.

Muchos años después la pluma de George ORWELL (pseudónimo de Eric BLAIR) vuelve a trasladarnos a Abril, curiosamente (o tal vez no tanto) a otro cuatro de abril para participarnos los miedos de un Winston SMITH totalmente sometido a los procedimientos de una sociedad que amparada en el dominio presente y futuro no solo de los actos, más bien de los pensamientos y de toda capacidad de pensar, se construye en “1984”.

(…) Se echó para atrás, y lo primero que tenía que pensar era si aquella era verdaderamente la fecha. ¿Podía asegurar que en realidad era 4 de abril de 1984? Sin duda la fecha bien podía ser aquella pero ¡Cualquiera sabe hoy con certeza en qué año vive!”

Hechas y sabidas todas las consideraciones que resulten pertinentes, dando especial relevancias a las que se empecinen en desacreditarnos afirmando que utilizando de manera quién sabe si torticera elementos propios de la Realidad, con otros procedentes de la Ciencia Ficción no logramos sino desacreditar la validez del contenedor llamado a almacenar nuestras tesis; replicaremos diciendo que no en vano a menudo la realidad es poco más que una interpretación resultante del devenir racional y moral de personas que bien podrían estar influidas en ese o en parecidos momentos por el proceder narrado en novelas como la que el propio ORWELL nos regala.

De no ser así, cómo considerar que el lema en ésta contenido, y que a la sazón vehicula todo el drama psicológico desarrollado a lo largo de la novela, bien podría formar parte de cualquier ensayo cuya bibliografía fuera tan actual como real.

  • LA GUERRA ES LA PAZ
  • LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
  • LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

Pocos lo aceptarán. Pero más lamentable que tener que levantarse ahora mismo para ir a consultar en la obra si la cita es correcta, resulta el que muchos que no conocen a ORWELL bien pueden llegar a pensar que la misma procede de cualquier panfleto, pasquín o incluso publicación seria dotada de plena actualidad.

George Orwell

Y es ahí precisamente donde radica toda la esencia de la reclamación que hacemos hoy. Una reclamación no basada tanto en la desaparición del mes de abril, como sí más bien en el hecho de que los deseos, anhelos y consecuciones protagonizados otrora por tantos y tantos, han desaparecido sin dejar rastro.

Porque no hay rastro de las demandas, ni por supuesto de que las mismas hayan sido conseguidas. ¿Será a causa de la Ginebra de la Victoria? ¿O será por el efecto de la telepantalla?

En cualquier caso: EL GRAN HERMANO TE VIGILA.


Nicolas EYMERICH (Inquisidor Mayor de Aragón)

Cronista del Futuro, pues soy de los que sortea obstáculos convencido de llegados al actual momento de la partida, ya todas las cartas descansan sobre el tapete. Es así que el buen jugador será el competente para formular las preguntas adecuadas, pues todas las respuestas han sido ya dadas.

Jasón depositó la felicidad en una meta con forma de oro. Yo creo que la felicidad se encuentra en el camino, correspondiendo a cada uno el deber de encontrarla

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Escríbeme a nido@elnidocaotico.com. Pon en el asunto: para El Inquisidor

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