La portada usa una imagen de Pawel Kuczynski

¿Qué nos lleva a renunciar a nuestra “pasión innata por la libertad” para servir a la tiranía, extendiéndole voluntariamente los grilletes con los que nos va a subyugar? Tal es el cuestionamiento atónito que plantea Étienne de La Boétie, hace más de 400 años, en su Discurso de la Servidumbre Voluntaria; un texto atemporal, de alcance universal, cuya reflexión filosófica actúa casi como un bálsamo para quienes buscamos hacer un balance inteligente de las consecuencias pragmáticas a nivel social, económico y político de la pandemia global de Covid-19.  

Para establecer unos elementos mínimos del contexto, en el que este joven magistrado de tan sólo unos 20 años escribió este texto brillante, hay que remontar a su ingreso en el Parlamento de Burdeos, probablemente en 1548. En aquella época, existen 9 cámaras de justicia en toda Francia que se encargan de aplicar la ley en nombre del rey. La de Burdeos fue creado más bien para tener bajo vigilancia al pueblo de Burdeos, considerado rebelde y disidente después de que, tras la guerra de Cien Años, haya demostrado más lealtad hacia la corona de Inglaterra que hacia la de Francia. Hay que recordar también que estos parlamentos albergaron la semilla de la futura Revolución Francesa. No es por tanto de extrañar que el texto de La Boétie haya tenido tan buena aceptación entre sus pares y que él mismo haya tenido esas ideas “revolucionarias” tan visionarias, puesto que su texto ha atravesado los siglos sin pasar de moda, siendo un alegato universal y atemporal en defensa de la libertad y de la democracia. 

Es un escrito verdaderamente filosófico, honesto dentro de la cautela que le impone su estatuto de magistrado de Burdeos, cuyo carácter novedoso consiste en exponer la idea de que no existe tiranos sin esclavosy que es el esclavo quien produce al tirano, abriendo el debate a la cuestión de la responsabilidad popular.

LA BOETIE Y EL DERECHO NATURAL

Antes de las figuras insignias que ilustraron el Siglo de las Luces, Étienne de la Boétie ya cree en el derecho natural (cuyas primeras formulaciones emanan, por cierto, de la Escuela de Salamanca) que hace del hombre y de todo ser vivo seres fundamentalmente libres e iguales. Por consiguiente, se asombra ante la aparente contradicción que lleva a los pueblos a preferir “cualquier garantía de vivir miserablemente a la dudosa esperanza de vivir libre” y piensa que se acabaría la tiranía no luchando contra ella, sino dejando de servirla.

Esto nos lleva a preguntarnos si estamos realmente más libres hoy en día, en nuestras sociedades occidentales supuestamente democráticas, laicas en ciertos casos, y con la libertad de expresión presente en todas nuestras constituciones. ¿Qué tiranías estamos actualmente sirviendo?

LOS TRES TIPOS DE TIRANOS según La Boétie

  1. El tirano elegido por el pueblo
  2. El tirano que se establece por la fuerza de las armas
  3. El tirano que lo es por herencia

La Boétie considera que el tirano elegido por el pueblo es peor que los demás en término de vicios y crueldad. ¿Nos podríamos atrever a reponer en tela de juicio nuestro sistema actual de representación democrática basado en el sufragio universal?

LA CULTURA Y LA COSTUMBRE COMO PRIMERA RAZÓN DE LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA

Los hombres nacidos bajo el yugo y educados en servidumbre se limitan a vivir como han nacido; confunden su estado de naturaleza con su estado de nacimiento”. En otras palabras, no podemos echar de menos lo que no conocemos y esto lleva a la Boétie a sentir simpatía hacia los “ignorantes” o los siervos voluntarios. Según él, el derecho natural es suficientemente frágil para que el peso y la influencia de la cultura lo corrompa; se antepone a ello el derecho cívico, las costumbres, las convenciones…las leyes del hombre.

La Boétie hace una distinción entre estos ignorantes y los “bien nacidos” que son espíritus libres que sí tienen reminiscencia de su estado natural (y viven para defender de la libertad), reminiscencia que completan con el estudio y el conocimiento. Afirma que estos “bien nacidos” son los que tienen el deber moral de formar a los ignorantes para liberarlos de su condición de esclavos consentidos.

Los pueblos siempre han fabricado ellos mismos las mentiras a las que han sumado una fe estúpida” ¿Qué papel juega, entonces, la educación en hacer de nosotros unos hombres “libres”? ¿Tendrá interés en fomentar la independencia de juicio y un sano pensamiento crítico cuando somos muy consciente de su colusión con el poder político y, por ende, con lo económico que se inmiscuye en el campo de acción de la educación privada para servir sus intereses?

¿Quid de la religión -o de las creencias en un plan más general- en el proceso de la servidumbre voluntaria? “Nos dice La Boétie: “No es menos ciertos que los tiranos, para reafirmarse, se han esforzado en acostumbrar al pueblo no sólo a la obediencia y a la servidumbre, sino también a la devoción”.  

LA CAUSA Y EL SECRETO DE LA DOMINACIÓN: EL APOYO

El apoyo es el fundamento de toda tiranía”. Haciendo un paralelismo con los emperadores romanos, que se atribuían el título de “tribunos del pueblo”, La Boétie advierte de que los tiranos abusan justamente de los conceptos de bien público y alivio a los desgraciados en sus discursos para afianzar el apoyo y la simpatía del pueblo. ¿Cómo el pueblo podría dudar de la benevolencia de un poder que le promete el oro y el moro o que les proporciona aquel soma que embrutece a los esclavos fordistas en el Mundo Feliz distópico de Aldous Huxley para hacerles olvidar su condición de seres desechables? A propósito, es interesante ver el documental de Arte sobre la Fábrica del Consentimiento para entender los mecanismos actuales que llevan al formateo del inconsciente popular.

La Boétie apunta directamente al entorno más próximo a los tiranos como responsables directos de la construcción de la servidumbre voluntaria: en su época, los cortesanos. En la época actual, los lobbies, los spin doctors. Estos “consejeros” crean un círculo vicioso de apoyos a la tiranía de donde sacan provecho para ellos mismos: una cadena de sumisión consentida a todos los niveles para mantener sus privilegios.

Quieren servir [a los tiranos] para hacer acopio de bienes; quieren poseer bienes olvidando que son ellos mismos que le dan su fuerza al tirano para saquear todo a todos, sabiendo que estos mismos bienes les hacen depender de la crueldad del tirano

Extrapolándolos a nuestro mundo globalizados con sus instituciones supranacionales, ideadas en un principio para mantener la paz entre los pueblos ¿Qué pensar entonces de construcciones como la de la unión europea?

LA AMISTAD

La Boétie concluye su Discurso con una apología del concepto de amistad, afirmando que sólo puede existir entre gente buena: “Nace de una estima mutua y se nutre menos con los beneficios que con la honestidad; lo que demuestra que estamos en presencia de una amistad verdadera es el conocimiento de su integridad, siendo garantía de esta la lealtad y la constancia”.  

¿Es ingenuamente idealista Etienne de la Boétie cuando afirma que sólo basta con desear fervientemente la libertad para recobrarla? Y si es el caso ¿qué "contramecanismos" podemos oponer a las tiranías de toda calaña para recobrar algo de nuestra soberanía popular ye, en definitiva, para recobrar nuestros derechos naturales?

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Nathalie, Antonio, Eduardo y David

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