De siempre me ha llamado la atención una parte del Eclesiastés (libro del Antiguo Testamento) conocida como "Hay un tiempo para todo", que nos puede servir de reflexión en estos momentos de vida recluida:

Eclesiastés (Qohelet), 3

1. Hay bajo el sol un momento para todo y 
   un tiempo para cada cosa;

2. un tiempo para nacer y un tiempo para morir; 
   un tiempo para plantar y un tiempo para cosechar;

3. un tiempo para matar y un tiempo para curar
    un tiempo para destruir y un tiempo para edificar;

4. un tiempo para llorar y un tiempo para reír;
    un tiempo para gemir y un tiempo para bailar;

5. un tiempo para lanzar piedras y un tiempo para recogerlas;
    un tiempo para abrazarse y un tiempo para despedirse;

6. un tiempo para intentar y un tiempo para desistir;
    un tiempo para conservar y un tiempo para desechar;

7. un tiempo para rasgar y un tiempo para coser;
    un tiempo para callar y un tiempo para hablar;

8. un tiempo para amar y un tiempo para odiar;
    un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz

El Libro del Eclesiastés toma su nombre del griego eklesiastés, que significa "eclesiasta", es decir, "asambleísta" o "congregacionista", toda vez que la palabra "iglesia" proviene de la griega "eklesia", "asamblea", "reunión" o "congregación".

Se desconoce su autoría y tiempo de redacción, por falta de evidencias históricas. El autor demuestra ser un hombre ilustrado, ha viajado y está al tanto de lo que sucede en el mundo. En especial, conoce la filosofía helenista en alguna de sus variantes: la cínica, la epicúrea o la estoica. Ello nos coloca entre el siglo IV a. C. y el siglo I a. C.

El libro comienza con una advocación de carácter estoico: "¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad!", muy poco acorde con los tiempos que actualmente corren, donde los bienes materiales cumplen el papel de precarios sostenedores de la vida psíquica.

Semejante estoicismo manifiesta el texto citado: hay tiempos buenos y tiempos malos, tiempos para reír y otros para llorar.

Hay que ser conscientes del paso del tiempo con sus características propias, darse cuenta de cuál es lo que toca hacer en cada momento, acogerse a lo que nos trae, esperar tiempos mejores cuando vienen malos y no olvidarse de los tiempos malos cuando nos sonríe la vida.

Autor: Paco Serrano

"Qué hago yo aquí"

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